Los primeros resultados del año: campaña de cereal 2026
Los primeros resultados del año ya están sobre la mesa. Son momentos de hacer balance, disfrutar del trabajo acumulado durante meses y empezar a proyectar la siguiente campaña. La agricultura de secano no es sencilla. Es un sistema duro, por veces ingrato, que modela el carácter del agricultor: paciencia, resiliencia, humildad y, sobre todo, esperanza. Cada campaña es distinta, porque el factor determinante —el clima— no sigue patrones estables. Por eso, en secano, cerrar ciclos no es solo una cuestión de cifras: los aprendizajes son continuos y no todo se explica con una simple ecuación de costes y rendimientos.
Nosotros aportamos técnica, experiencia, trabajo y constancia; el campo responde con su generosidad. Nuestro objetivo es poner la agronomía, la gestión y el rigor técnico al servicio del campo y de las personas que lo hacen posible.
La agronomía no es una ciencia exacta. Probablemente es la más inexacta de las ingenierías, porque trabajamos directamente con sistemas biológicos y con el clima, dos factores que pueden llevarnos tanto al éxito como al fracaso. Y ahí reside precisamente la belleza de nuestra profesión.
Campaña de heterogeneidad
La campaña de cereal en Andalucía occidental (principalmente campiñas de Córdoba y Sevilla) ha estado fuertemente condicionada por una elevada inestabilidad climática.
El otoño-invierno se caracterizó por precipitaciones persistentes, con periodos prolongados de saturación del suelo y paralización fisiológica del cultivo, lo que dificultó el acceso a las parcelas y la ejecución de labores y tratamientos. La primavera fue muy variable, alternando fases de buena disponibilidad hídrica y tiempo ameno con episodios de inestabilidad atmosférica y golpes de calor.
Este patrón ha favorecido una elevada presión sanitaria y de malas hierbas. Se ha observado una incidencia relevante de enfermedades fúngicas, con presencia destacada de Botrytis spp., así como Puccinia spp. (roya), Alternaria spp. y Septoria tritici, todas ellas asociadas a condiciones de elevada humedad y periodos prolongados de mojado foliar, con impacto directo sobre la superficie fotosintética, el vigor y el potencial productivo. En cuanto a flora adventicia, una fuerte presencia de alpistera (Lolium spp.), junto con hoja ancha como Ridolfia segetum, Picris echioides, Anagallis arvensis, Fumaria officinalis y Centaurea spp., con una competencia directa por luz, agua y nutrientes en fases muy tempranas del cultivo, debido a un desarrollo tardío tras varios meses en condiciones de encharcamiento.
A pesar de todo, hubo margen para una buena ejecución técnica en momentos clave, con intervenciones oportunas de herbicidas y tratamientos en los periodos adecuados. Los trigos no ahijaron de forma muy intensa, pero cumplieron en su conjunto la fase clave para la definición del número de tallos fértiles y, por tanto, del rendimiento final.
Desde SISTAGRO, ha sido un año de enorme aprendizaje, mucha experimentación, y también de seguir con rigor lo que la experiencia de los antiguos nos ha enseñado. Hemos ajustado distintas estrategias foliares orientadas a estimular el ahijado y el enraizamiento, basadas en nitrógeno en formas amídicas combinado con calcio y boro, distintos aminoácidos y reguladores de pH, todo ello integrado dentro de la planificación técnico-económica de cada explotación. Nuestra campaña ha mostrado una marcada heterogeneidad espacial, con fuerte diferenciación entre parcelas y también a escala intraparcelaria, condicionada por la topografía, la distribución del agua en el suelo, la presión de malas hierbas y el manejo agronómico, además de la variabilidad climática.
En trigo duro, los resultados preliminares han sido satisfactorios, a pesar de las dificultades del año. Se han cosechado trigos con:
Calidad elevada, con buena vitreosidad, muy buen peso específico y granos densos y bien formados, algo no generalizado en la campiña andaluza este año.
Proteína moderada, en muchos casos ligeramente por encima de los umbrales óptimos de máxima calidad comercial, reflejando un buen llenado del grano.
Rendimientos medios regionales en torno a 2,5–3 t/ha, con máximos superiores a 4,5 t/ha en las mejores parcelas, y resultados más ajustados en los casos donde la gestión del exceso de agua, la peor emergencia y vigor del ahijado, la protección del cultivo y la capacidad del suelo han sido factores determinantes.
Desde un punto de vista agronómico, la campaña refuerza tres mensajes clave:
La gestión del nitrógeno en fases intermedias vuelve a ser determinante para equilibrar rendimiento y contenido proteico.
El agua en espigado y llenado, con episodios puntuales de lluvias primaverales, ha sido un factor decisivo para el potencial productivo.
La variabilidad intra-parcela obliga a avanzar hacia una zonificación agronómica real, pero práctica y operativamente viable, junto con un manejo diferencial a escala manejable. Este año hemos trabajado en esa dirección, ajustando decisiones de herbicidas por zonas y modulando las dosis de abonado de cobertera en función del potencial del cultivo y de la disponibilidad hídrica.
En conjunto, ha sido una campaña técnicamente compleja pero muy enriquecedora, con un secano de otoño-invierno especialmente exigente. A pesar de ello, los cereales que hemos producido han respondido con una producción y sanidad muy aceptables, y el balance final que realizamos es positivo: los números, pese a los precios bajos, han dejado un margen operativo claro en nuestras explotaciones.
En términos de aprendizaje, ha sido una campaña muy valiosa para nuestro equipo, con margen evidente de mejora en la sincronización entre rendimiento y calidad proteica. Aun así, un año de secano siempre aporta una lectura profunda del campo y de sus limitaciones reales.
Seguimos disfrutando del camino, aprendiendo y tratando de servir lo mejor que sabemos a nuestros clientes.
Gracias a todos los que nos acompañan y forman parte de este equipo.
